Pasión por la tecnología – Martín Pascual

Permitidme que os presente a un colega. Un tipo polifacético, cercano y optimista. Desde que lo conozco, no ha habido un solo día que no me hable de algún proyecto, una nueva idea que le ronda la cabeza o, un artículo interesante que ha leído en la red. La temática, la que más me gusta: Ciencia, Tecnología, Open Source…

Descubrió en sus años mozos las posibilidades del Ensamblador con vetustos chips a pedales. Una puerta se abrió ante él y no dudó en pasar al otro lado. Una realidad paralela donde los Makers nos encontramos a nuestras anchas. El mundo puede hablar de botas de oro y grandes hermanos. A nosotros nos llena más trastear con Arduino, Scratch, Processing, perfiles de aluminio, varillas roscadas, motores paso a paso… ya sabéis.

Martín, que así se llama mi colega, forma un tándem estupendo con su hermano José, un artista construyendo máquinas. Juntos son un equipo de primera, capaces de todo con tesón y determinación. Estoy orgulloso de ellos y de que por fin se decidan a presentarse y exponer sus desarrollos. Espero que en breve, sus trabajos estén disponibles en una web propia. Como dice Martín, nosotros hemos llegado hasta aquí porque otros antes que nosotros compartieron su saber con la comunidad, de modo que en justicia debemos compartir lo que hemos logrado.

Os dejo con su propio relato.

 

Pasión por la tecnologías
La tecnología es una de mis pasiones. Tanto es así que cada vez que encuentro una novedad trato de seguirla y en la medida de mis posibilidades, de entenderla. A esta tarea se ha sumado desde hace ya un tiempo mi hermano José. Nos complementamos de manera formidable y entre los dos hemos avanzado tanto que en ocasiones me cuesta creerlo. El catalizador que permite pasar de la teoría a la ejecución en un breve espacio de tiempo y disfrutar de cómo los ejes de tu CNC, impresora 3D, o las ruedas de tu robot cobran vida. Pero también quiero nombrar a Miguel Ángel, quien mantiene con su genuino interés y constancia la llama del aprendizaje continuo como base, incluso, de una excepcional y emocionante forma de vida.

“Saber y Compartir”, un gran binomio.
Desde que montamos nuestra primera CNC en febrero de 2003 hasta ahora hemos vivido cambios vertiginosos. Aquella máquina contaba con motores paso a paso extraídos de viejas impresoras de carro, discos duros etc. Su software consistía en un puñado de líneas en código C++ que hacían funcionar una placa casera a base de darlington 2033. Todo resultaba tan mágico como lo sigue siendo ahora con otras placas más avanzadas basadas en Arduino, Raspberry Pi, o específicas para CNC. Sin embargo, el cambio tecnológico ha sido tan brutal, que cuesta recordar los orígenes. Este cambio, sin ninguna duda, ha venido propiciado por la comunidad internacional, en la que gente de todo el planeta comparte conocimientos, ideas, retos, materiales… pero sobre todas las cosas, se comparte la emoción de que Todo es posible entre Todos: no hay proyecto inabordable. Aún recuerdo los primeros pasos de las actuales impresoras 3D. Los que tuvimos la suerte de ver nacer este proyecto en la red y seguir su evolución hemos desterrado la palabra imposible de nuestra mente.

Hay que publicarlo
Hoy por fin y haciendo caso a mi buen amigo Miguel Ángel os voy a presentar la primera impresora 3D que montamos mi hermano José y yo. Después de varios meses de planos, diseños y muchas vueltas por los foros, determinamos que queríamos diseñar una
impresora 3D prácticamente desde cero. Aunque en realidad nos basamos en la en la PRUSA i3, tanto medidas, materiales como sistemas de amarres, etc los fuimos solventando sobre la marcha. No quisimos comprar ningún kit, no nos hubiera satisfecho. Necesitábamos vivir la experiencia desde cero. Primero se cortó el cuadro con nuestra flamante CNC casera y sobre él se fueron colocando uno a uno los demás elementos. Rodamientos, bridas, correas, acoplamientos, varillas roscadas… iban ocupando su lugar correspondiente. La electrónica obró más tarde el milagro. Nos decidimos por Arduino Mega 2560 y la Ramps 1.4. Como software elegimos Marlin y como interface, el que más nos convenció en todas las pruebas fue el genial Repetier. Esta fantástica utilidad incorpora un rebanador (Slicer) para crear las capas de nuestro objeto 3d con un alto grado de configuración. Por último calibramos los ejes y en agosto de 2013 “Batman surgió del espejo”. Eso sí, tengo que pedir perdón a los puristas pues fue impreso en color rojo (el único color que tenía a mano).

La siguiente Impresora 3D
Después de este prometedor comienzo, José y yo nos propusimos un nuevo reto. Desarrollar una segunda impresora 3D, esta vez con elementos en aluminio y Delrin para darle un toque más profesional. De nuevo fresamos las piezas en nuestra flamante CNC casera después de diseñarlas en el PC. Y aquí tenéis el resultado. La probaremos estos días y os dejaremos un video en el que trataremos de explicar la calibración de los ejes.

A por la tercera: una Delta 3D
Nuestro siguiente proyecto (que ya está a medias) es montar Impresora 3D tipo Delta. Con ella pretendemos dar otro aire más cercano, sobre todo para los niños, incidiendo en su sencillez tanto de montaje como de mantenimiento. Os mantendremos informados…

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