60.000 Km con un Nissan Leaf.

Llegaron los 60.000 y con ellos las segunda revisión del coche. Digo coche aunque cuanto más tiempo pasa, más me parece una nave espacial. Ya tiene 2 años, pero me sorprende cada día y me congratulo de la gran locura que tuve cuando nos quitamos un (también Nissan) Micra y compramos este Leaf. Prácticamente desde el principio se ha convertido en el principal coche de casa. El veterano Civic que me llevaba al trabajo se ha quedado como segundo de abordo. El Leaf es mi lanzadera particular para el trabajo y los desplazamientos familiares en una ciudad mediana como Zaragoza. Es tal el grado de satisfacción que lo único que le puedo pedir a Nissan es que acelere el desarrollo de baterías para poder llegar más lejos y no depender nunca más de motores térmicos.

ParejaLeaf

Estupenda parejita. El mío es el blanco. El azul, de mi colega Jordi.

 

En algún otro artículo anterior os he hablado del confort, tranquilidad y seguridad que desprende este coche. No solo es eso, pues he de confesaros que también me ha cambiado como conductor. Este coche te cala poco a poco y te enseña a disfrutar de una conducción relajada. La ausencia total de vibraciones y ruidos provenientes del motor se asemeja tanto a viajar en AVE que te contagia. Tampoco creáis que hago un remake de Paseando a Miss Daisy, ni mucho menos. Digamos simplemente que mi conducción es de las que no generan atascos. Indudablemente también ayuda que las baterías actuales no te den más márgen que unos raquíticos 150-170 Km en ciudad y unos miserables 100-120 Km por autopista. Esa es mi pena, no poder independizarnos del gasoil. Cada vez que vamos al pueblo, a algún evento deportivo por la provincia o de puente o vacaciones no queda otro remedio que echar mano del Honda…

En esa re-educación como conductor os quiero explicar lo cómodo que resulta el freno regenerativo y lo adictivo que es. Los motores de combustión consumen cuando mueven el coche pero también cuando se utiliza el denominado freno motor. La inercia de funcionamiento del motor retiene el vehículo y le hace perder velocidad a costa de seguir consumiendo combustible (incluso más que antes ya que se disparan las revoluciones). En un vehículo eléctrico el esquema es un poco distinto. Para empezar no tenemos marchas. Por no mentir, tenemos una hacia adelante y una hacia atrás. Como veis, el coche es automático aunque podríamos decir que simula o tiene dos pseudo-marchas (solo hacia adelante, of course) ya que podemos seleccionar que el motor entregue su potencia completa (tiene reacciones instantáneas y rápidas) o limitarla al 80% (modo Eco). Digamos que recomiendo la potencia limitada en entornos urbanos. La ausencia de adelantamientos, carriles de incorporación, etc. hace innecesario el 100% de la potencia, amén de que podréis imaginar que la batería nos dará más autonomía si le pedimos conducción suave. Insisto, suave no significa moverse pisando huevos.

Stick

R – Marcha atrás. N – Punto muerto. D/Eco – Normal/Eco. Botón P del cambio, freno del motor (parking).

Hechas las aclaraciones, el fenómeno del que os quería hablar es la retención artificial que se han inventado los de Nissan, ya que el motor eléctrico no tiene ninguna inercia que retenga el coche cuando dejamos de acelerar. Sin esta retención artificial, el coche seguiría su movimiento como si estuviese en punto muerto. En lugar de ésto, el Leaf hace que el motor invierta su giro y lo convierte en una dinamo, recuperando algo de carga aprovechando la inercia con la que circulamos. Al igual que con los modos Normal o Eco, la regeneración es más acusada en el modo Eco y más liviana en el Normal. Por si fuera poco, incluso si tocamos con suavidad el pedal del freno aumentaremos el nivel de retención del modo en el que circulemos y por tanto la recuperación de carga. Este sistema se denomina freno regenerativo y aparte del obvio ahorro energético supone que mis frenos están prácticamente nuevos ya que el sistema habitual de frenada hidráulica solo entra en funcionamiento al pisar el pedal por encima de cierta intensidad. Si eres previsor y no te gusta tener el morro pegado al tubo de escape del de delante, puedes casi prescindir del pedal de freno en un Leaf. Como en el salpicadero existe un indicador a modo de potenciómetro que te indica el nivel de regeneración/potencia que entrega el motor y contamos con la selección de modo Normal o Eco y sus niveles de retención correspondientes, si no es un videojuego, circular con un Leaf se le parece mucho. Para mí al menos, es el gadget definitivo.

IndicadoresLeaf

El gusano de arriba indica potencia del motor (derecha) y regeneración (izquierda). Las barritas horizontales de la derecha, la carga (a tope) y estado de la batería (le falta un puntito a la izquierda del 1).

Retomando el tema de los años, los kilómetros y las revisiones, quería que comprobaran en el taller unas cosillas menores y para rematar, hiciesen una revisión a fondo del estado de la batería ya que un par de semanas antes había perdido la primera barrita de autonomía. Debo agradecer la gestión, molestias y atención que en Nissan Arvesa en Zaragoza me han dispensado. Por una parte, Javier, el comercial experto en eléctricos de Nissan me cedió durante unos días una unidad de Leaf del modelo nuevo mientras el mío se quedaba con ellos. Me sirvió para comprobar los avances que se consiguen año a año en baterías, ya que incluso con muy mal tiempo, llegaba a destino con más carga que con el mío. Por la otra parte, Miguel Angel, el mecánico especializado en el Leaf me hizo una revisión exhaustiva de todo lo que les había consultado. Revisó el tacto del freno, que en algunas ocasiones me había parecido poco suave, repretó los anclajes del salpicadero para eliminar un crujido que se sentía alguna vez y revisó los niveles de cada celda del pack de baterías (y son 96) para confirmar que la ligera disminución que notaba en la autonomía y que había supuesto la pérdida de una de las 12 barritas del nivel de carga es una degradación normal por el uso. Mi agradecimiento desde expeduca.

Para terminar, confirmar la economía que supone circular con un vehículo de este tipo con un par de pinceladas. De los habituales 230-250 € mensuales de gasoil he pasado a menos de 25 € de electricidad (recargo con tarifa eléctrica nocturna) y en lugar de pasar por taller 3 veces al año (cambios de aceite, filtros de gasoil…) me quedo en una sola revisión anual (y más barata). Otra ventaja que se añade a la larga lista que los vehículos eléctricos tienen sobre los tradicionales fósiles y que en breve conseguirán dar la campanada cuando la inminente llegada de una nueva generación de baterías nos proporcione autonomía suficiente incluso para ese 3% de desplazamientos en los que seguimos necesitando petróleo.

Pero no os fiéis de alguien como yo, entregado a la causa. Probad por vosotros mismos y me contáis.

Hasta la próxima.

3 thoughts on “60.000 Km con un Nissan Leaf.

  1. Muy interesante la entrada, despejando algunas lagunas sobre los eléctricos, que yo mismo comparto. Solo comentarte que el freno de motor, no consume más, al contrario, lo que hace es transformar el motor en un compresor de aire, es decir corta la inyección de combustible y son las ruedas las que mueven el motor, las cuales reducen su velocidad al disipar la energía comprimiendo el aire.
    Lo que si hace el freno de motor es emitir más partículas contaminantes que en funcionamiento normal, ya que se comprime aire, y se crean estas partículas (igual que lo harían en una mezcla incorrecta). Si a esta mayor contaminación, le añades que no recuperamos la energía el balance sigue siendo muy positivo para los EV.

    Un saludo.

    • Gracias Inberno por tu comentario y disculpas por tardar tanto en contestarte. Reconozco mi completa ignorancia en cuanto a lo que explicas sobre el freno motor. Te agradezco la corrección.
      P.D: ¿Es posible que visites habitualmente forococheselectricos?. Tu cara me suena… 😉

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