XO

Depende como lo miren, advertirán una cabeza y debajo un cuerpecillo con brazos y piernas estirados. Es el logo de la computadora que ha revolucionado el mundo. Probablemente no en el que viven ustedes, suertudos moradores del Primer Mundo, pero en las zonas menos favorecidas del planeta en las que ha llegado, un rayo de esperanza se ha asomado.

La cabeza visible de todo el tinglado es Nicolás Negroponte, criado en el MIT (donde nacen las cosas guays de este mundo) y que junto con un nutrido grupo de genios y entusiastas organizaron el mayor proyecto de alfabetización y educación tecnológica del mundo, el OLPC (One Laptop Per Child). La idea era bien simple: llevar a las poblaciones de paises en vías de desarrollo (sin eufemismos, Tercer Mundo) cantidades ingentes de pequeñas computadoras que brindasen a los niños la oportunidad de acceder al conocimiento y tecnologías que nunca hubieran siquiera soñado. La tarea abrumaría al más pintado, pero el amigo Negroponte pisaba fuerte y presentó la idea allá donde quisieran escucharle. En la ONU, en el Foro de Davos… y consiguió fabricar un portátil con aspecto de juguete, con su conexión WIFI, sus puertos USB, su cámara web, unas baterías que se podían cargar con una manivela o una cuerdita tipo motor fueraborda, teclado a prueba de salpicaduras… por 100$. El sistema operativo que lo gobernaba estaba basado en Linux Red Hat, concretamente en Fedora, con un entorno gráfico muy intuitivo llamado Sugar. El compromiso de los gobiernos que quisieran adquirirlo era de comprar paquetones enormes para conseguir ese precio por unidad. En los poco más de 7 años que tiene de vida el proyecto, se han repartido millones de máquinas XO, aunque no tantas como se esperaba, el proyecto ha tenido sus vaivenes, enemigos y críticas, y ha sido acusado de venderse a Microsoft e Intel ya que las últimas versiones de la XO tienen arranque dual Sugar/XP. Por su parte, Intel (despechada porque se utilizaban chips de AMD) lanzó una andanada a la linea de flotación con su Classmate. Negroponte ha tenido que tragar con extraños compañeros de viaje, sorteando campos minados, modificando parte de las bases del proyecto original para subsistir. Solo el tiempo nos dirá si fue un visionario, si se aprovechó de la repercusión mundial del proyecto para su propio interés o si el modelo debe redefinirse para adaptarse a un mundo en continuo conflicto.

Viendo la que se avecinaba, Walter Bender, el genio tras el entorno Sugar abandonó el proyecto, pero lejos de rendirse, lo reconvirtió de modo que cualquiera pueda utilizarlo en su PC. Se ha desarrollado un procedimiento para instalarla en una memoria USB con la que arrancar cualquier equipo. La ventaja reside en que todo el trabajo se realiza sobre la memoria USB, sin que el contenido original del PC se vea comprometido. Ideal para que los peques de la casa tengan su lugar de trabajo y estudio sin preocupar a los mayores. Se conoce como SOAS (Sugar on a stick), lleva preinstaladas las aplicaciones más habituales para sacarle todo el jugo al concepto original del OLPC. Les animo a que lo prueben, no se arrepentirán.

Sea como fuere y juicios de valor aparte, lo importante es que la experiencia ha servido como catapulta para todo tipo de actividades encaminadas a la difusión cultural sin barreras. Existen fundaciones (como la de George Lucas, Edutopia), universidades, centros de estudios, academias, promocionando la difusión de la Educación, tanto desde el punto de vista de contenidos, como de los métodos para hacerlos llegar a cualquier rincón del planeta, por recóndito que sea. Se están publicando de manera gratuita sus cursos y decenas de proyectos más o menos cercanos a la OLPC aparecen por doquier , solo tenemos que echar un vistazo a blogs como este y este

Pero si de un proyecto merece la pena escribir unas líneas, es del Plan Ceibal, que en Uruguay ha conseguido dotar al 100% de escolares con un XO. No se trata de regalar portátiles a los niños, esperando que por arte de magia se mejore el rendimiento escolar. Se trata de un plan integral que ha formado a profesorado, equipos directivos, técnicos de sistemas… incluso ha trascendido el ámbito escolar, llegando el XO a ser uno más en la familia. La revolución consiste en aprovechar las capacidades del XO e interiorizar su uso en las aulas, mejorando y enriqueciendo el estudio diario. No se consigue de un curso para otro, y requiere implicación de todos los niveles de la administración y estamentos educativos, pero si se persevera, antes o después llegan resultados. Qué envidia, igualico que aquí.

Todo este ladrillo me sirve para presentarles el siguiente vídeo. El Plan Ceibal cumple 5 años. Felicidades.

One thought on “XO

  1. Pingback: Laberintos en Sugar | expeduca

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