Vamos a probar Sugar.

Con este dulce nombre se presentó el sistema operativo que daba vida a la computadora de los 100 dólares. Como ya son veteranos lectores de esta sección, les voy a dar un pequeño empujón para que prueben sin compromiso este genial entorno. Preparen una memoria USB que empezamos…

El proyecto OLPC del que ya les hablé en otra ocasión partió de una premisa fundamental: debía ser barato, escandalosamente asequible para cualquier país del Tercer Mundo (odio los eufemismos). Una licencia de Windows XP ya costaba más de esos 100$. Por eso tuvieron claro desde el principio que debía estar basado en GNU/Linux: un sistema operativo libre, abierto, con licencia para ser modificado y adaptado a las necesidades y potencia del XO. El entorno de trabajo se llamó Sugar y se creó sobre una distribución GNU/Linux muy famosa, Fedora. Sugar es un gestor de escritorio, uno más de la variada oferta que el mundo Linux ofrece. Estamos acostumbrados a los sistemas operativos de Microsoft, que solo tienen un gestor de escritorio, el suyo. Linux es (como diría Shrek) una cebolla: Tenemos un núcleo Linux, estable, potente, capaz, que controla todo cuanto tiene que ver con las partes físicas de la máquina y ofrece a la parte lógica (software) sus servicios como traductor. Sobre esta capa se situa el gestor de escritorio, que para simplificar, es otro intermediario, esta vez entre el núcleo y las aplicaciones. Ofrece además servicios relacionados con ventanas, controles, menús y otros objetos que controlamos en pantalla. Por fin, sobre todo esto se encuentran las aplicaciones. Aunque os haya diseccionado en tres partes el sistema, no apurarse, pues la mayoría de las distribuciones GNU/Linux que podáis encontrar, van en un todo-incluido la mar de interesante.

En este caso, nos iremos a buscar el paquete a la web de SugarLabs, el sitio en el que se hospeda todo el conglomerado que ha crecido alrededor de este entorno Sugar. Del anterior artículo ya comenté que Walter Bender vió como Microsoft presionaba para entrar en el proyecto OLPC  y por ello se apeó del carro y siguió trabajando por su cuenta, mejorando Sugar y creando la versión SOAS, es decir, Sugar On A Stick o Sugar en una memoria USB para los paisanos. Este tipo de instalación, denominada Live USB es una virguería que nos ofrecen algunos sistemas operativos. Incluyen todo lo necesario para arrancar el ordenador, evitando tener que usar el disco duro interno. Este sistema aporta varias ventajas: evitamos pérdidas accidentales de datos mientras probamos otros sistemas operativos sin tener que formatear el ordenador. Es un modo de llevarte un entorno de trabajo allá donde vayas. Tan solo necesitas que te presten un ordenador, o incluso que los alumnos tengan su trabajo disponible tanto en clase como en casa.

Preparados para entrar en harina, nos vamos a la página Try_Sugar, que nos abre las puertas de la degustación de este entorno. Los usuarios habituales de Linux hace muchas líneas que han dejado de seguir esta entrada y ya estarán avanzando en la instalación con las instrucciones que para Linux tiene la web. Para el resto de los mortales que usan Windows, vamos a detallar un poquito en qué consiste el proceso:

Necesitamos una memoria USB de al menos 2 GB. Tengan en cuenta que en el proceso de copia de archivos a la memoria, el contenido previo que pudiera almacenar será eliminado, sin posibilidad de recuperación. CUIDADO.

Comenzamos descargando la imagen ISO del sistema operativo. Una imagen ISO es un contenedor especial que almacena los archivos del modo exacto en que el sistema los espera, permitiendo hacer infinidad de copias conservando la estructura. Tenemos dos opciones en la web, la habitual de 32 bits y la de 64 bits para euquipos modernos. Si no está seguro de la arquitectura de su equipo, descargue la de 32 bits que es compatible con ambos sistemas.

Descargamos ahora el Fedora Live USB Creator. Es el programa que gestiona la copia de archivos al USB y los organiza de un modo especial que permite que la memoria arranque el ordenador.

Llegados a este punto, con la memoria USB (insisto, limpia) conectada al ordenador, ejecutamos el Fedora LiveUSB Creator. Pulsando el botón Browse seleccionaremos la ubicación en la que tenemos almacenada la imagen ISO descargada anteriormente. En el apartado Target Device elegimos la letra en la que nos espera la memoria USB. El último ajuste, elegir el valor para el Persistent Storage, es decir, el espacio que reservamos para que todo el trabajo que desarrollemos sobre Sugar se pueda almacenar, así como actualizaciones de aplicaciones e instalaciones de otras nuevas. Restando 1GB (ocupado por la propia instalación de Sugar) y otros 200MB por aquello de que nosotros contamos el espacio en binario y los fabricantes en decimal, nos quedan unos 800MB disponibles de esa memoria hipotética de 2 GB.

Y para terminar, pulsamos en Create Live USB y dejamos al equipo trabajar tranquilamente. Tenga en cuenta que cuanto más almacenamiento persistente haya seleccionado, más tardará la instalación.

Una vez que el programita haya terminado, cierre la aplicación, desmonte correctamente la memoria desde el icono de la barra de tareas y prepárese para entrar en el maravilloso mundo de Sugar. Ya solo tiene que averiguar un dato. Cómo demonios decirle al ordenador en el que vaya a probar la memoria, que efectivamente queremos que arranque desde ella. Y no es cuestión baladí, ya que la mayoría de los equipos están preparados para arrancar desde el disco duro interno, o como mucho desde el CD-ROM (o DVD), pero prácticamente ninguno lo intenta automáticamente desde los puertos USB.

Debemos comprobar 2 cosas: que el equipo está preparado para arrancar desde dispositivos USB y el modo en que seleccionarlo. En algunas marcas se consigue pulsando alguna tecla nada más arrancar el equipo. Dell suele usar la F12, HP la F9, Asus el Esc… si no lo conoce, solo le queda entrar en la BIOS (habitualment pulsando Supr) y llegar hasta el apartado que suele llamarse Boot devices o Boot Order. Desde ahí debe organizar la lista de posibles dispositivos que arranquen el equipo, de modo que los puertos USB queden por delante del disco duro. Guardamos los cambios y reiniciamos.

Sea como fuere, una vez el equipo ha detectado el arranque de Sugar, en unos instantes nos pedirá un nombre y una combinación de colores para nuestro muñequito. Terminado el trámite, ya podemos juguetear. Las aplicaciones se disponen en círculo alrededor de nuestro monigote. Arrancaremos cualquiera de ellas con un clic encima. El cuaderno que aparece bajo los pies es el diario de uso. Todas las aplicaciones que utilicemos guardan automáticamente nuestros avances en él. Si lo seleccionamos, podemos recuperar del histórico cualquier trabajo anterior.

 

El entorno es extremadamente sencillo, partiendo de que sólo se utiliza el botón izquierdo del ratón. Los menús contextuales aparecen dejando el puntero sobre el objeto durante un par de segundos. Prueben a hacerlo sobre el monigote y verán que aparece el submenú que incluye las preferencias de uso y el apagado del equipo. Otro menú importante aparece al desplazar el ratón hasta los bordes de la pantalla.

No quiero extenderme más por hoy. Dejaremos los detalles del entorno y las principales aplicaciones para otra entrega. Practiquen y sigan la introducción, la guía oficial y la de exploración para descubrir los entresijos (pocos) de Sugar. Disfrútenlo.

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